El glaucoma es una enfermedad que daña progresivamente el nervio óptico, con frecuencia relacionada con presión intraocular elevada. En muchas ocasiones avanza de forma silenciosa en etapas iniciales, por lo que el diagnóstico y tratamiento oportunos son fundamentales para preservar la visión.
¿Qué es?
La cirugía de glaucoma engloba distintos procedimientos cuyo objetivo es reducir la presión intraocular cuando el tratamiento con gotas, láser o medicamentos ya no es suficiente para controlar la enfermedad. La técnica se selecciona según el tipo de glaucoma, el grado de daño y las características de cada paciente.
¿Para quién está indicada?
Para personas con glaucoma que presentan presión intraocular elevada o progresión del daño al nervio óptico a pesar del tratamiento médico. También puede indicarse en casos donde existe dificultad para controlar la enfermedad con gotas o cuando se busca disminuir la dependencia de medicamentos. Cada caso se evalúa de manera individual antes de definir el tratamiento más adecuado.
¿Cómo se realiza?
Existen diferentes opciones quirúrgicas, entre ellas trabeculectomía, implante de válvulas de drenaje, cirugía mínimamente invasiva de glaucoma (MIGS) y algunos tratamientos con láser. Generalmente se realizan bajo anestesia local y de forma ambulatoria.
Recuperación
La recuperación visual suele ser gradual durante las primeras semanas. Después de la cirugía se requieren revisiones frecuentes para vigilar la presión intraocular y la adecuada cicatrización. En algunos casos puede ser necesario continuar usando gotas oftálmicas para mantener un buen control del glaucoma.