La catarata es la pérdida progresiva de transparencia del cristalino, generalmente asociada a la edad. Esto puede provocar visión borrosa y dificultad para realizar actividades cotidianas como leer, conducir o reconocer rostros. Su tratamiento es quirúrgico y actualmente se considera uno de los procedimientos más seguros y eficaces de la medicina moderna.
¿Qué es?
Es un procedimiento ambulatorio en el que se reemplaza el cristalino opaco por un lente intraocular transparente. Dependiendo de las necesidades visuales de cada persona, pueden utilizarse lentes premium como tóricos, trifocales, de foco extendido o monofocales plus.
¿Para quién está indicada?
Pacientes a los que se les diagnostique con cataratas, así como pacientes que busquen independencia de anteojos y que sean candidatos a la cirugía. Cada caso se evalúa de manera individual antes de proponer el procedimiento.
¿Cómo se realiza?
La técnica utilizada se llama facoemulsificación, una microcirugía mínimamente invasiva que se realiza a través de incisiones de 2-3 mm y suele durar entre 20 y 30 minutos. Se realiza bajo anestesia tópica (gotas), sin necesidad de hospitalización.
Recuperación
La mayoría de las personas notan mejoría visual desde las primeras horas y pueden retomar sus actividades en pocos días. Después de la cirugía se indican gotas oftálmicas y revisiones de seguimiento durante las primeras semanas.