La mácula es la parte central de la retina responsable de la visión de detalle, necesaria para leer, reconocer rostros y realizar actividades de precisión. Cuando se afecta por membranas epirretinianas, agujeros maculares o tracción vitreomacular, pueden aparecer visión borrosa, distorsión de las imágenes o manchas oscuras en el centro de la visión.
¿Qué es?
La cirugía de mácula comprende procedimientos microquirúrgicos dirigidos a reparar alteraciones de la región macular. Dependiendo del padecimiento, el objetivo puede ser retirar membranas que deforman la retina, liberar tracción sobre la mácula o favorecer el cierre de un agujero macular para mejorar o estabilizar la visión central.
¿Para quién está indicada?
Para personas con enfermedades maculares como membrana epirretiniana, agujero macular, tracción vitreomacular u otras alteraciones de la mácula que provoquen disminución visual o distorsión de las imágenes. Cada caso se evalúa de manera individual para determinar si el tratamiento quirúrgico puede ofrecer beneficio visual.
¿Cómo se realiza?
La cirugía se realiza mediante vitrectomía, utilizando instrumentos microquirúrgicos de calibre muy fino para acceder al interior del ojo. Dependiendo del caso, se retiran membranas sobre la retina, se libera la tracción vitreomacular o se realiza el tratamiento del agujero macular. En algunos procedimientos se coloca una burbuja de gas dentro del ojo para favorecer la recuperación anatómica de la mácula.
Recuperación
La recuperación visual suele ser progresiva y puede continuar durante semanas o meses, dependiendo del tipo de lesión y del tiempo de evolución previo a la cirugía. Cuando se utiliza gas intraocular, puede indicarse mantener una posición específica de la cabeza durante algunos días para favorecer por ejemplo el cierre adecuado de un agujero macular.